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 Relajandome entre las rosas~ ((Libre))

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MensajeTema: Relajandome entre las rosas~ ((Libre))   Lun Feb 07, 2011 2:43 am

No llevaba más de dos días en aquel pueblo, sin embargo la chica de cabellos castaños salió a recorrer la ciudad con la misma seguridad que tendría un habitante nato de la zona. Calles, tiendas, almacenes, personas, todo se presentaba frente a sus ojos sin representar alguna especial importancia para Carolinne. Si cualquiera la viera caminar de aquella forma, con la mirada perdida, sin un rumbo seguro, diría que la dama estaba perdida, pero no era así. La vampiresa recordaba cada uno de los pasos que había dado, tan solo era aquella aura relajada que siempre llevaba con sigo la que le hacía pensar a los demás que estaba desorientada.

La joven siguió caminando, llevando un vestido color amarillo y blanco que cubría su cuerpo hasta casi la mitad de su cuádriceps, y unas sandalias de tacones altos, como siempre, color blanco con detalles en dorado. Se le dificultaba un poco caminar con aquellos tacones por las calles de tierra, pero ella no dejaría de usarlos por ese simple hecho, y siguió caminando con gracia, como siempre lo hacía, sin dejar ver dificultad alguna en sus pasos. Su espalda erguida, la cabeza en alto, todo tal y como le habían enseñado sus tutores, sin duda la chica era alguien con clase y elegancia.

Pareció recorrer calles enteras, con ese ritmo calmado y constante que sostenía la princesa, sin embargo había recorrido menos de lo que ella se podía imaginar. Sin embargo, en estas instancias, las distancias no importaban, tampoco el lugar u hora en la que se encontrase, pues simplemente estaba ahí para olvidar. La monotonía de las calles y almacenes no le ayudaban, pues le hacían compararlas con las vivaces calles de su reino, donde cualquiera de los habitantes se acercaba a saludarla con una sonrisa. Por lo menos eso era con todos antes de que le ceda el trono a su primo, en ese momento muchos cambiaron su forma de tratar a Carolinne.

Siguió caminando hasta divisar unos bellos jardines. Llenos de coloridas flores y árboles frondosos, de todos los tipos que se podrían imaginar. Se sacó sus zapatos y los tomó con una de sus manos, pues sobre el pasto se enterrarían sin más remedio. El lugar era pacifico, no se escuchaban muchos más ruidos que el provocado por las hojas al moverse por la suave brisa que corría en esos momentos.

La princesa se adentró a los jardines, recorriéndolos con una pequeña sonrisa en su rostro, el ambiente le agradaba era especial, hasta se atrevería a decir único. Luego de dar varias vueltas entre las rosas, oler distintos tipos de flores y bailar entre los simpatiquísimos girasoles creciendo allí; Carolinne busco la sombra de un árbol, un gran naranjo para ser más precisos, y se sentó abajo de el, reposando su espalda sobre su tronco, llevando su cabeza atrás, cerrando los ojos y soltando un profundo suspiro.


-Ahhh~... Que tranquilidad...- Dijo para si misma, en un tono bajo, mientras volvía su cabeza a su posición habitual.

Se quedó apreciando el lugar desde allí por unos minutos y luego sacó un libro de su bolso, uno que había traído de su antiguo hogar, de un escritor bastante polémico, Shakespeare. Sus escrituras eran por más hermosas y dignas de toda admiración, la joven podría considerarse una de sus más locas admiradoras.

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Yumeni

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MensajeTema: Re: Relajandome entre las rosas~ ((Libre))   Miér Feb 09, 2011 2:30 pm

Había encontrado un lugar donde esconderse, un sitio donde nadie podría molestarle por un tiempo o al menos eso esperaba. Se había escabullido por la ciudad, escapando de las multitudes, hasta que llego a un jardín hermoso con pocas personas paseándose por el, como un perro herido se arrastro hasta el interior de una espera planta con flores, escondiéndose en su interior, dejando que las hojas y ramas le ocultaran del resto de las personas.

Acostó su cuerpo contra la tierra, relajándolo por primera vez desde que había llegado a la ciudad, todo el cuerpo le dolía, unos patanes habia intentado aprovecharse de ella pero al ver el estado lamentable de la joven y que esta ni siquiera hacia un intento de defenderse o resistirse se ensañaron con ella, insultandole, pateandole y realizando leves pero sangrantes heridas en la piel de la morena. No le era extraño recibir trato similares, su padre mismo había llegado a maltratarle de la misma y peores maneras.

La tierra húmeda y blanda le sentaba bien a su cuerpo, sin duda la cama mas cómoda que había disfrutado, aunque no hacia frió se cubría bien con la raída y vieja capa amarronada que cubría su cuerpo, abajo solo vestía las vendas de su busto, una blusa blanca que le quedaba grande y estaba toda sucia y ahora también con pequeños tintes rojizos de su propia sangre, unos pantalones glandes y suelos marrón oscuro con algunos parches y zurcidos en varias zonas y unas sandalias marrones gastadas la cual en una parecía que pronto dejaría al descubierto los dedos del pie. Su único brazo tomaba con fuerza el bolso en el cual llevaba sus pocas y únicas posesiones, nada de valor mas allá de las ofrendas a los dioses que le brindaban esperanzas.

Su largo cabello marrón se encontraba acomodado en una trenza, aunque igual así mechones rebeldes salían por todas partes, algunos cabellos se pegaban a su rostro debido al sudor de su cuerpo mientras que el sol se filtraba entre las hojas soltando algunos reflejos anaranjados de la cabellera. Sus ojos aguamarina parpadeaban agotados, tenia hambre, sed, cansancio y dolor, podría curarse facilmente sus propias heridas con aquella habilidad que había heredado de su madre, pero estaba maldita, no debía usarla pues no dejaba de recordar aquel momento donde le fue arrancado el brazo derecho, jamas debió aprender nada de ello pero ahora debía vivir con las consecuencias.

Ya casi quedandose dormida, unos pasos volvieron a colocarle en alerta, una bella mujer exquisitamente vestida se acercaba al árbol mas cercano al matorral, acomodandose bajo su sombra para disponerse a leer. Ojala no se diera cuenta de su presencia, no deseaba tener que huir de nuevo, tan solo descansar al menos un momento mas, pero deseaba que aquella mujer comenzara a leer en voz alta, que recitara los poemas con calma, que las palabras acariciaran sus oídos deleitando a la lamentable adolescente que conocía cada palabra de una infinidad de lenguas pero que pocas veces había utilizado para crear belleza como poesías y prosas.
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MensajeTema: Re: Relajandome entre las rosas~ ((Libre))   Jue Feb 10, 2011 4:29 pm

Carolinne se sumergió en su lectura por varios minutos, deleitando su mente con aquellos hermosos versos que Shakespeare escribía, como si en realidad no hubiese mejor escritor que el. Aunque según el criterio de la joven, aquel escritor ingles era más brillante que el mismisimo sol que alumbra nuestra tierra.

Levantó la vista por un mometo, solo por inercia, no tenía la intención de mirar nada en realidad, pero así, sin quererlo, la vió. Una chica recostada sobre el suave cespéd, llamó la atención de la joven vampiresa, tenía inumerables heridas en el cuerpo y le faltaba un brazo, aunque era más que claro que aquel miembro se había perdido en una batalla totalmente diferente a la que acababa de tener. Los ojos de Carolinne se tornaron de un color carmesí rápidamente, el olor a la sangre la afectaba sin duda, pero tras una pequeña sacudida de cabeza estos se tornaron otra vez marrones, sin duda no quería llamar la atención con esa reacción.

La castaña cerró el libro tranquilamente y lo puso en su bolso, donde traía varias cosas que le ayudarían en esta ocación. Se acercó con un paso tranquilo a aquella mujer y se puso de rodillas junto a ella, en silencio, sin decir nada, simplemente emanando aquella tranquilidad caracteristíca suya. Puso sus manos sobre el cuerpo de la herida, pero sin tocarla, cerró sus ojos suavemente, y curo cualquier tipo de daño que la desconocida poseyera.

Aún así, sin emitir una palabra urgó en su bolso, buscando alguna ropa que le pudiera obsequiar a la joven frente a ella. Un pensamiento fugaz se paso por la cabeza de la vampiresa, esta era la primera vez que realizaba una buena acción sin camuflarse, pero ya no había tiempo de arrepentirse. Sacudió un poco su cabeza, con la inteción de disipar aquellas ideas y sacó de su bolso algunas prendas, un vestido corto, parecido al que llebaba ella, solo que en un tono rojo carmín, y unas sandalias que convinaban.


-Toma- Dijo sin más explicaciones, extendiendole lo que acababa de sacar a la chica

Quizás habia tenido un comportamiento extraño, pero así era ella, y, además, no se podía conciderar que una vampiresa fuera una persona normal. Se quedó viendo a la chica, intrigada, esperando que resiviese las ropas y se cambiara. La mujer no esperaba ningún tipo de agradecimiento por lo que había hecho, lo hacía porque siempre era así, le encantaba ayudar a los demás, sin pedir nada a cambio.

Un pensamiento no dejaba en paz su cabeza, el haber ayudado a alguien sin cambiar su color de ojos o pelo para no ser reconocida luego ¿Como pudo olvidarlo? ¿Como pudo ser tan distraida?
'Supongo que solo actue impulsivamente, espero que esta chica no divulge mi buena acción' Pensó mientras aún observaba a la mujer que acababa de sanar, con cierta intriga, pero a la vez amabilidad en su tranquila expresión.
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Yumeni

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MensajeTema: Re: Relajandome entre las rosas~ ((Libre))   Mar Feb 15, 2011 1:32 am

Le había visto, maldiciones, aquella mujer se había percatado de su presencia y se acercaba ahora a su cuerpo sucio y maltrecho, muy diferente a la apariencia pulcra y elegante que la dama vestía. Yumeni sin mover un solo músculo, le desafiaba con la mirada, dándole a entender que se alejara de ella, que ya no podía soportar una humillacion mas ese día. Seguramente la dama de cabello castaño vendría a repudiarle, a mirar con aires superiores a la joven que sin duda representaba lo mas bajo del status social.

La dama se arrodillo a su lado, acomodando las manos sobre ella sin tocarle, primero la morena ignoraba su presencia, no quería ser testigo de alguna broma mas a su persona, pero poco a poco pudo sentir como las pequeñas heridas sangrantes se curaban a si mismas, y la mayoría de los moretones desaparecían, pero ella había sido capaz de curarle sin utilizar el agua como la chica de piel tostada sabia hacer. Bajo su mirada algo mas calmada, por lo visto aquella mujer no intentaba atacarle.

Pero cuando comenzo a revisar su bolso volvió a alertarse, como un animal callejero que temiera que en cualquier momento alguien le pateara. Empujando el suelo con su brazo sano, logra incorporarse, para sentarse contra el matorral, usándolo de respaldo, moviendose con aire pesado y cansado, apoyando su cabeza hacia atrás, mirando el particular atuendo y observando desconfiada a la mujer que se lo ofrecía. No era común que alguien ofreciera su generosidad a las escorias como ella, al menos que deseara algo, pues ninguna clase de lastima regalaba vestido tan caros como el que la dama le ofrecía.

-Koly shchedrist velyka, navit svyaty̆ nedoviru- murmuro con voz seca y ronca negando la prenda que le ofrecia, en una antigua lengua aquello era un refran, "cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfia" y cuanta razon tenia aquello, si se le ofreciera comida o agua lo aceptaria sin dudar, pero ropas caras y lujosas no podian ser dadas bajo ninguna peticion de inocencia. la mujer se mostraba muy tranquila, demaciado bondadosa para ser cierta y esto solo aumentaba el brillo de desconfianza en los bellos ojos aguamarina de la joven, quizas el unico rasgo especial que le distinguia.
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Relajandome entre las rosas~ ((Libre))
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