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 Una lluvia de cantos. [Libre]

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Cayn

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MensajeTema: Una lluvia de cantos. [Libre]   Vie Ene 14, 2011 9:03 pm

El glorioso Sol empezaba a esconderse con su manto oscuro lleno de estrellas, aunque no se lograba divisar claramente ya que una corriente de nubes cargadas de agua estuvieron posadas sobre la ciudad de Iranaides todo el día, dándole un toque tétrico y de inseguridad a las majestuosas edificaciones del lugar. Inclusive los pobladores cerraron sus puestos de trabajo y todos desalojaron las calles estando seguros de que una llovizna los azotaría. Precisamente, en esos instantes un forastero viajaba por los barrios más peligrosos, éste se encontraba encapuchado de tal forma que no se lograba distinguir quién o qué era. Fue cuestión de minutos, finalmente el cielo comenzó a llorar con ligeras gotas de agua acompañadas por suspiros de brisas que se hacían cada vez más feroces. -Tsk... Vieja madre, no me favoreces mucho con tu lamento...- susurró el forastero entre dientes hablandose a sí mismo; sin embargo, a lo lejos pudo ver un una puerta de una Taberna que estaba abierta y daba hospedaje a desamparados como él. Sin dudarlo, se encaminó y adentro en la Taberna del Dragón Azul.

El panorama cambió radicalmente, de oscuridad y lluvia pasó a iluminado y alegre con cantos de unos cuantos bardos que estaban un tanto ebrios, intentando verle el lado positivo a la lluvia. El forastero intento disimular su presencia y tan sólo evadió miradas circulando por los caminos menos iluminados hasta llegar a la barra. -Dame un poco de té...- se limitó a decirle a un algo "grasiento" humano que servía allí. Éste antes de tomar el pedido del forastero lo observó minuciosamente de pies a cabeza y dejó salir una carcajada. -Conoso ese olor a rosas y flores del campo mezclado con sangre y pestilencia... Sólo un elfo se atrevería a pedir semejante bebida en un lugar así. No me provoques problemas, Señor Naturaleza.- dijo el humano mientras servía un té y se lo lanzaba al forastero que sonrió de media boca y se quitó la capucha luego de tomar la vacija con su té. Sus orejas brotaron como un par de antenas, dando a notar que sí era un elfo, que además tenía una piel oscura; un Drow. -Es raro ver humanos con buenos sentidos hoy en día. "Señorito sudor", no te preocupes por mí, casi atinas.- contestó de manera sarcástica y algo pedante para luego darse media vuelta e irse a sentar en una de las mesas que estaban desoladas y oscuras en algún rincón.

No dejaban de entrar criaturas a la Taberna, no muchas de ellas tenían vestimentas llamativas, a simple vista se lograba observar que no eran personas importantes o interesantes. El Drow tan sólo disfrutaba de su té, dando suaves sorbos cada vez que juntaba sus labios a los bordes de la vacija para beber. Los bardos no dejaban de tocar sus instrumentos, de cantar e inclusive de bailar. Habían muchas personalidades en el lugar. El Drow sacó un cuaderno y una pluma con la cual comenzó hacer apuntes en dicho cuaderno que tenía algunos detalles con dorado. Se veía que era un cuaderno antiguo y extenso. Casi nadie notaba la presencia del Drow en el lugar...
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Svernt
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MensajeTema: Re: Una lluvia de cantos. [Libre]   Dom Ene 16, 2011 12:33 am

¿Cuan extraño no era un elfo dentro de aquellos territorios? Bastante, vamos, todo mundo hacia mofa de ellos al no soportar el alcohol en su organismo, era bien sabido que de un solo trago de la cerveza oscura (Hecha por los enanos de las montañas) caian completa y totalmente ebrios. Sin embargo, y sin importarle comentarios ajenos, el castaño entro al lugar. Se suponia que queria pasar desapercibido dada su condicion de "Profugo" vamos, no sabia si en el lugar podria haber unos cuantos soldados de la guardia de Iranaides, y si los habia, todo se iria abajo, su padre sabria en que ciudad se encontraba de paso.

El castaño se adentro al lugar unas cuantas horas antes que el Drow; suspiro aliviado al ver que ningun soldado de la guardia real no se encontraba aprovechando su tiempo libre en el sitio con una buena cerveza.
A contra del peliplateado, el si pidio un buen tarro de cerveza, causando la sorpresa del tabernero... Svernt rio internamente ante esto, era meramente normal la reaccion de todos los similares al hacer dicho pedido.
Pero dejemonos de disvarios, volviendo al presente, el castaño se encontraba en la barra sin hacer mucho movimiento, no por el alcohol; lo que pasaba realmente es que entre sus toscas manos tenia un viejo "pedazo" de papel, al poner mas atencion a este se notaria que era un mapa, pero por tan mal estado de este no lo parecia.

El sonido de la lluvia se veia mermado por el cantico de los bardos y su musica, junto con uno que otro borracho desafinado tratando de elevar tonada.
No obstante, lo que atrapo la atencion del elfo del amanecer fue ver al drow a una distancia considerable de el... Pero no fue en si su raza lo que capto su atencion, sino las acciones de este.
De mala educacion, sin duda alguna, pero la curiosidad le llevo a alzar un poco la vista para observar con determinacion que estaba haciendo, vamos ¿Un mago estudiando en una taberna? Eso si que era extraño.

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Cayn

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MensajeTema: Re: Una lluvia de cantos. [Libre]   Dom Ene 16, 2011 1:15 am

El tiempo transcurría, haciendo de las suyas. Los cantares bárdicos se estrellaban contra el Drow, que tan solo se mantenía alejado de todo movimiento y lejos de miradas furtivas. Éste además se encontraba un tanto agotado por el viaje que realizaba. Como si fuera poco, un par de veces se le acercaron olorosos y desagradables ebrios simplemente molestandole por el echo de ser un Elfo y estár dentro de una taberna. Eso sin saber que en realidad estaba tomando té, ya que de ser así se volvería noticia en toda la taberna seguramente. El Drow tan sólo hacía caso omiso a comentarios vulgares e ignorantes, continuando disfrutando de su raro preparado té mientras hacía sus notas en su libro con sumo detalle cuidando su preciada caligrafía. Sabía claramente que había elegido el peor lugar para descansar y dejar pasar la lluvia, pero es que realmente no había visto más allá otro lugar para hacerlo. Criaturas no dejaban de entrar y salir del lugar, sin embargo, tras su llegada el Drow vió una presencia peculiar dentro de la taberna. Era alguien muy reconocido entre elfos, como también existían tanto malos como buenos rumores acerca de él. Tantas historias eran relatadas, que inclusive el elfo oscuro se preguntaba si en realidad era quien pensaba. Entre esos pensamientos, el Drow nunca le vió directamente; no deseaba que éste se diese cuenta de nada así que solamente se concentraba en sus escritos, tanto se concentró por un momento que un humano ebrio tropezó y derramo su cerveza sobre el Drow. El elfo oscuro elevó su mirada y observó al humano, esperando una respuesta... -¡Un elfo! ¿Qué haces aqui orejón? No es sitio para ti, seas negro, blanco o azul... hicks.- fue lo que salió con un maloliente olor de la boca de aquél sucio humano.

La expresión del rostro del Drow siempre fue de seriedad, pero al oír al ebrio que acababa de ofenderlo le hizo cambiar el gesto a una leve sonrisa. El elfo oscuro se levantó con sumo cuidado, colocó su té y libro en una esquina de la mesa en la que se encontraba mientras que el humano le veía soltando carcajadas creyendo que el elfo se iría, al contrario en realidad... En un momento que el ebrio se distrajo sintió como una mano le apretaba del cuello, sofocandole y además elevandole del suelo. -¿Negro, blanco o azul? Si tan sólo me hubies pedido disculpas, te hubiese perdonado; eres un ignorante de la naturaleza; una aberración.- exclamó el Drow, llamando la atención de muchos en la taberna. El ebrio empezaba a colorarse por la falta de aire, asi que el elfo oscuro tan sólo lo arrojó al suelo tras dejar escapar un suspiro de desahogo. -No te me vuelvas acercar...- terminó reprochandole el orejas puntiagudas, sacuendiendose la ropa mojada y volviendose a sentar en su silla a beber su té. Los bardos bajaron el tono de su melodía y comenzaron a oírse susurros en la taberna; ingratos y cochinos murmuros que ofendían al elfo oscuro, que le denigraban. El ambiente se había vuelto tenso.

Muchas miradas continuaban encima del Drow, intentandole incomodar de tal forma para que éste huyese de allí, algo que no debieron siquiera pensar. El Drow se levantó, guardó el libro entre sus ropajes que se encontraban secos y se encaminó al mostrador donde servía el tabernero. Se posó precisamente al lado del elfo de pelo castaño y allí cambió su sonrisa a una sonrisa de media boca. -Tabernero... dame una cerveza.- cuando pidió la cerveza, hechó un rápido vistazo al trago del elfo de cabello castaño y lo señaló... -Una como ésta.- terminó diciendo en una voz alta pero moderada. Muchos que le observaban alejaron su atención de los elfos y la tonalidad del canto de los bardos volvió a subir, volviendo en sí a la normalidad el ambiente de la taberna. -Ahora sí tomarás un trago de verdad...- dijo el tabernero sirviendole su tarra y colocandosela al frente del Drow. Éste la sujetó por el aza y le dió un buen sorbo al líquido alcohólico para después voltear su rostro en dirección al elfo de cabello castañao que se encontraba a su lado. -Si era cierto que bebías éste tipo de bebidas después de todo...- le comentó el drow sin cambiar su sonrisa de media boca; iniciando una conversación con aquél elfo.
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Svernt
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MensajeTema: Re: Una lluvia de cantos. [Libre]   Dom Ene 16, 2011 10:27 pm

¿porque la agente siempre ha de ser despectiva y burlona? Tal vez es uno de los peores defectos de la humanidad... Solo la raza humana suele ser de esa manera, o quiza por ser de una raza longeva aquello no le parecia atractivo... cometer sus mismos errores.
A pesar de todos los esfuerzos del ligeramente mayor por pasar desapercibido, no lo lograba. Vamos, comprendia la situacion por la que estaba pasando el otro, estupidos rumores mal intencionados ¿Que nunca pasaban a pensar que tal vez era meramente eso? No todos los individuos de una raza tenian que tener caracteristicas similares, como si fuesen clones o sombras de un solo individuo.

Al accidente, todo se callo... ¿Seria el inicio de una pelea en conjunto? Rio internamente al ver como el drow tomaba de esa manera al despectivo borracho. A leguas, se notaba que no era un "elfo normal" justo como el. Con caracter y voz demandante... Quiza provenia de algun ejercito elfico y solo andaba de paso y resguardandose de la lluvia en el inusual sitio.
Un momento... ¿Seria realmente el mismo drow? ¿Aquel que sobresalio en aquella guerra, en donde Svernt, habia ido como apoyo con parte del ejercito de Iranaides, y lo que causo su destierro?
Las probabilidades eran minimas, y mas por la naturaleza "Aventurera" que ambos compartian, ¿Seria cosa del destino haber caido a ese lugar ambos?

Al igual que los demas, Svernt le obervo, pero en vez de clavarle la mirada, lo hizo con curiosidad, esperando a la proxima reaccion del otro; si bien, el mayor era un drow, pero eso no da derecho a que un elfo de otra "Familia" alze la mano hacia el otro, a veces en esa clase de lugares ayuda mucho no irse rapidamente a los golpes, nunca sabes con que clase de archimago o guerrero puedes encontrarte en tal sitio. Lo que si no se esperaba es que el otro fuera a la barra sentandose a un lado de el y lo mejor(?) le dirigia la palabra.
Rio levemente antes de enfocar su celeste mirar para con el de piel morena. -Bien sabe mi estimado Drow que no todos los de la misma especie actuamos igual y notese la excepcion que hemos hecho ambos al estar en este sitio- Fue lo unico que respondio con voz armonica, propia de los elfos.

-¿O no es asi, Cayn Annárë? Vuestro nombre es reconocido a donde quiera que vais- Finalmente, le habia podido reconocer teniendole al lado... No habia duda alguna. Era el mismo Drow de aquella batalla... Que ironia de la vida venir a encontrarse ambos en un sitio poco frecuentado por elfos...

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Cayn

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MensajeTema: Re: Una lluvia de cantos. [Libre]   Lun Ene 17, 2011 12:17 am

Las orejas puntiagudas del Drow se movieron ligeramente cuando oyeron la armoniosa voz del elfo de cabello castaño. Cuando terminó de oírle recitar aquella frase... -Bien sabe mi estimado Drow que no todos los de la misma especie actuamos igual y notese la excepcion que hemos hecho ambos al estar en este sitio.- el elfo oscuro se mantuvo pensativo ante aquellas palabras, eran simples pero tan reales como como la piel y sangre que les entrelazaba como elfos que eran. Ya claramente el elfo oscuro había caído en cuenta con quién trataba y precisamente fue cuestión de unos segundos de que Svertn reconociera a Cayn también, levemente la mirada de Cayn se tornó de un grisáceo claro, casi blanco, simulando la mirada de un ciego cuando Svernt dió a entender con quién hablaba... -¿O no es asi, Cayn Annárë? Vuestro nombre es reconocido a donde quiera que vais.- en ese mismo instante, Cayn se enderezó y realizó una reverencia, bajando su espalda unos 45 grados mientras le respondía... -El tiempo no pasa en vano y el viento nos guía siempre en la dirección correcta, mi aclamado Svernt De Gaudia.- dejando de lado la educación, el Drow tomó su cerveza y la elevó acercandosela a Svernt dando a entender un brindis. -¡Por la gloria que la vida y Dioses nos han otorgado por este encuentro, jóven guerrero!- el humor de Cayn había cambiado drásticamente; ahora se encontraba emocionado, esperanzado, el mundo no estaba siendo llevado al caos después de todo, quedaban almas sanas con las cuales tratar y compartir el tan valioso tiempo.

Luego de proponer aquél brindis, terminó dándole otro buen sorbo al tarrón. Cayn no era un elfo acostumbrado al alcohol en exceso, asi que ya había comenzado a sentir aquél líquido filtrandose en su sangre, a atropellarlo con efectos de calor y pensamientos ocultos comenzaron a surgir en la cabeza del Drow. -Una falta de respeto es que termine bebiendo Cerveza, querido Svernt; espero no ofenderlo...- dijo entre susurros Cayn, manteniendose al lado del elfo dorado. Con esas frases más que nada se refería a que seguramente terminaría ebrio. -También espero que usted no se cohiba y bebamos ésta noche cómo la Madre Luna nos ha encomendado.- siempre cuidando sus palabras, Cayn hablaba como un poeta a pesar de que no estuviese afirmando rimas. En conclusión, Cayn estaba proponiendole a Svernt a beber hasta que... "el cuerpo aguante". Hacía ya mucho que Cayn no se embriagaba, unas cuantas docenas de años de hecho. Sin embargo, la alegría del Drow se vió interrumpida por unos de aquellos tantos pensamientos y recuerdos que salieron a flote. Uno de ellos fue aquella guerra en la que Svernt y él habían luchado juntos. Una imagen de como sostenía en brazos a unos de sus mejores compañeros luego de haber sido degollado invadió casi toda la cabeza del elfo oscuro. Sus ojos cambiaron de color poco a poco ahora tornandose un púrpura oscuro; con su mirada fija en su tarrón. Recordó luego que muchas vidas se perdieron en esa época. Decidió no reservaselo y lo expuso en la mesa ante Svernt. -Muchas vidas se perdieron en aquél día... Más lamentable que heroíco, la verdad.- resumió Cayn, ofreciendo otro inmenso trago al tarro; si continuaba así culminaría el primero en cuestión de unos pocos minutos más. Una cadena de suspiros salieron de Cayn con intervalos de tiempo, muchas cosas ahora jugaban con su cerebro. Doscientos años viviendo en ese cruel mundo no habían sido para nada fáciles.

Sin dejarse llevar por lamentos, Cayn volteó a observar a un recien llegado, era un humano jóven que venía totalmente empapado de las calles. Éste era alguien reconocido en la Taberna, pues se acercaba a cada mesa a susurrar algo, una noticia al parecer. Sin problema alguno, los oídos puntiagudos del Drow pudieron percibir aquellas ondas sonoras y escuchar las palabras del joven... -Guardias de Iranaides se encuentran en los alrededores...- la respiración del chico era agitada y desiquilibrada; se lograba ver que estaba bastante nervioso por eso. Creyendo que Svernt también había logrado oír las noticias actuales, volteó a verlo esperando alguna reacción del elfo dorado; pues Cayn también había notado que Svernt se mantuvo siempre alerta en la Taberna, como si estuviese alerta o en busca de algo, quizá de alguien. La gente de la taberna volvió un caos el lugar, cómo si todos hubiesen realizado un crimen por el que deben pagar antes los Guardias. Cayn no pudo evitar reir un poco ante la reacción de todas las criaturas, era interesante como todos rendían sus pecados ante un poder mayor a ellos.
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Svernt
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MensajeTema: Re: Una lluvia de cantos. [Libre]   Lun Ene 17, 2011 9:41 pm

Tomo su tarro y lo elevo como el otro, brindando como el mayor proponia. Singular y extraña era aquella escena al igual que inusual... Algo que tal vez no se veria en bastante tiempo por esos lares.

Vamos, el ambiente tenso se habia disipado completamente y el acto de Cayn lo confirmaba, aunque no iba a negar que a el tambien le agradaba verle de nuevo. A pesar de ser un Drow, Svernt jamas le repudio ni nada de la indole, ambos fueron compañeros de guerra y en el mismo bando, no habia porque combatir uno contra el otro. Mentira era que los elfos y drow no podian verse ni en pintura y prueba de ello, ese singular par que brindaba en la barra de la taberna.

-¡Y por mas encuentros como estos mi buen compañero de guerra!- Añadio,para despues darle un buen trago a su bebida, que no era la primera de la tarde. Aunque nego ante la frase ejercida por el moreno. -Es comprensible- Sonrio, amigable como siempre. Pese a verse tosco y guerrillero su personalidad era completamente diferente. -Claro que si, la ocasion lo amerita, no todos los dias se encuentra uno con buenos amigos del frente de batalla- ... Porque viajaban, o porque perecian en los disturbios... Callo eso, la reunion estaba tornandose alegre como para echar a perder todo con comentarios del pasado.
Como elfo, sabia muy bien cuanto podia llegar a perder por su longevidad...La vida de muchos amigos mortales e incluso mas.

El tema no era bueno, pudo saberlo por la manera en que el otro observaba su bebida... taciturno. Suspiro lenta y profundamente. -Un capitulo que sin duda la historia no quiesiera recordad- Seriedad mostraron las facciones del castaño al decir esa simple y pesada frase, inclusive pudo haber sido peor si no hubiese tenido el valor de el mismo tomar a las tropas de Iranaides y cabalgar rumbo al sitio... Llegaron tarde por el terreno tan dificil, pero pudo ser peor... mucho peor... Su padre realmente era un estupido, un cobarde...Y muchos mas insultos con el que el de ojos celestes le señalo y grito ese mismo dia.

Su mente divago hasta ese dia, recordandolo, era facil, pues su destierro le habia costado. El reino de Iranaides habia prosperado mucho desde ese dia, quiza hizo entrar en razon a su padre al gritarle de esa manera, pues no pudo ser el temor de perder a su hijo en semejante masacre ¿O si? Cualquiera que fuera la respuesta ya no importaba, el Rey estaba arrepentido y ahora le andaba buscando...
No tenia deseo alguno de volver a su hogar, y sin embargo solo estaba de paso por alli evitando a cualquier costo a la guardia real pero ¡Oh destino burlon! en ese momento como si viese regresado a la cruda realidad el joven empapado acaparo su atencion. Se mordio el labio inferior, sabia que buscaban, o esperaba que simplemente fuera paranoia suya ¿Le habian encontrado tan facil y pronto? No era posible, habia sido cuidadoso.
Un nombre falso y unas cuantas monedas ayudaban a ello y obvio tambien el buen carisma que tenia el principe pues al haber estado varios años fuera de casa habia madurado bastante, algo irreconocible a ojos ajenos.

Pero no para los expertos y conocidos... Pues desgraciadamente guardaba un gran parecido a su padre con la diferencia del color de ojos.
Murmullos comenzaron a escucharse en la taberna, aunque obvio unos no comprendian muy bien la situacion pues el alcohol en su sistema no les ayudaba en lo absoluto. -Ya se habian tardado- Hablo, mientras se levantaba de su asiento dejando ver debajo de su capucha la armadura esmeralda que llevaba en todos sus viajes. Su mirada se afilo, no habia opcion tenia que idear algo... Pero no estaba muy seguro de que el mayor le siguiera el plan tan alocado que acababa de maquilar.

Pero todo se fue al diablo. Uno de los ebrios hizo la silla hasta atras dandole a svernt sin querer en el trasero dando paso a malos entendidos por parte del castaño. El cual, molesto y algo muy poco de ver en ese elfo, tomo la silla y avento al ebrio que habia ocasionado el mal entendido, y no quedo alli, se lanzo a los golpes agrediendo al sujeto.
Vamos, al ser algo meramente "normal" en ese ambiente, no falto el otro ebrio que quisiera defender a su amigo y se le lanzo al otro elfo que acompañaba a Svernt.

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MensajeTema: Re: Una lluvia de cantos. [Libre]   Lun Ene 17, 2011 11:01 pm

Svernt tenía razón en sus palabras, no era el momento para recordar pérdidas del pasado, pues continuarían pasando de una o de otra forma constantemente en sus vidas, hasta que finalmente les toque la gloria de irse de ese plano. Aunque Cayn se mantenía atento a la reacción del elfo dorado, el oscuro le seguiría cual fuese su decisión. Era bastante raro la verdad, encontrar tal situación, un Drow y un Dorado juntos en una taberna festejando, pero esa era una amistad "milenaria" y que seguramente inantendible para los ojos de otros. Cuando Svernt se levantó, Cayn dió un último sorbo finiticando su bebida para luego posar la tarra vacía en el mostrador y seguidamente él también levantarse. Perdió levemente el equilibrio cuando lo hizo, no constaba de resistencia para el alcohol, pero logró volverse a equilibrar, observandose los pies preguntandose cómo es que podría estár ebrio tan rápido. Había perdido de vista a Svernt durante un momento y de pronto Cayn oyó claramente un fuerte golpe entre objetos sólidos, cuando volteó su mirada en busca de su compañero élfico no le encontró, lo que vió fue al Dorado propinando golpes a otro sujeto, el Drow no comprendía qué sucedía pero cuando fue a ayudar al principe de orejas puntiagudas, otro ebrio se le lanzó encima al oscuro, recibiendo un golpe en el estómago. Controlando el dolor, y además por estár bajo los efectos del alcohol no sintió demasiado. De un movimiento brusco, tomó los cabellos del ebrio con el que comenzaría una trifulca y bajo la cabeza de éste al nivel de su cintura para de pronto lanzarle un par de rodillazos que le pegasen en el rostro.

Para contraresta, el ebrio se safó con dificultad, dejando unos cuantos cabellos arrancados en la mano de Cayn. Seguidamente con una cara de psicopata, aquél raro humano tomó su tarra de cerveza y la comenzó a utilizar como arma, lanzandole golpes con la base de ella al elfo oscuro. Éste lograba evadir algunos de ellos, aunque también recibió uno en la quijada. Velózmente tomó la muñeca de la mano que sostenía la tarra del ebrio y antes de arrebatarsela dos brazos aparecieron a espaldas de Cayn y lo sujetaron fuertemente inmovilizandolo; allí el abrio algo pasado de peso, le lanzo varios golpes directos al riñón e hígado del Drow. Estaba recibiendo golpes de lleno que no le harían ningún bien, por estár medio embriagado no pensaba claramente en como contrarestarle, pero finalmente vino la solución y lanzó un cabezaso al que le sujetaba que en seguida lo soltó. Acto seguido Cayn tomo de los hombros al ebrio obeso y lo lanzó contra la lucha de Svernt, ahí cambiaron de contrincantes y Cayn se le lanzó al que Svernt estaba golpeando. Debían turnarse si querían divertirse. Éste era más rápido pero menos fuerte que el ebrio obeso de antes que ahora le había dejado al elfo dorado. Cayn se protegía con su puño zurdo elevado a su rostro mientras que con sus nudillos de su puño diestro atinaba varios golpes veloces a los costados del rostro de su contrincante.

Entre tantos golpes, Cayn y su contrincante tropezaban y empujaban a los que se les atravesasen ocasionando que aquellos también se molestasen e iniciaran otras peleas contra otras criaturas. Tantos pasos estrategicos daba Cayn para evadir los golpes del velóz humano que terminó tropezando con los bardos que daban el ambiente músical a la Taberna, de forma rápida y con una sonrisa en su rostro el Drow les sugirió... -¿Porqué no tocan algo acorde al tema?- luego volteó a ver a su contrincante quién prácticamente estaba sobre él. Los bardos se miraron entre sí, como si con sus gestos se comunicaran y comenzaron a tocar un tema algo movido y muy motivante a la lucha, adrenalina fluía entre las venas del Drow, lo cual le daba más fuerza. La taberna se volvió un caos, pero con buen ambiente músical a decir verdad. Tantos eran los que peleaban que Cayn perdió de vista a Svernt. Finalmente el elfo reicibió un golpe que uno de sus hombros que terminó molestandole mucho, tomó gran impulso y de un gancho izquierdo terminó noqueando a su contrincante. Una vez noqueado aquél tipo, Cayn hechó una mirada rápida al lugar, a su lado estaba una mesa con una tarra de cerveza. El elfo sonrió y antes de tomar la tarra dejo pasar frente de él a un par que estaban peleando... luego de que pasaran el elfo se acerco a la tarra y la tomó con una mano, le dió un largo sorbo que casi se la terminó. Se había energizado nuevamente y también embriagado más. Empezó a propinar golpes y patadas a todo el que se le acercase, asi ellos queriesen pelear o calmarle Cayn tan sólo respondía con unas carcajadas de diversión y golpes con sus extremidades; hacía tanto que no se divertía de tal forma.

Como el elfo oscuro lanzaba golpes a ciegas, sin saber a quiénes... En su camino apareció Svernt, tan alegre estaba Cayn que no le vió y le lanzó un golpe que le atinó en una mejilla ya que el dorado también estaba distraído. Eso sin contar que Cayn siquiera se dió cuenta que golpeó a Svernt, ya que cuando empezó a intentar razonar y calmarse, apareció un enano de la nada que le abalanzó un gran mazo su pie derecho; al elfo oscuro no le dió tiempo de esquivarle y el mazo le dió en un par de sus dedos. Cayn se retorció de dolor y enseguida tomó por la barba al enano y lo lanzo contra el lado opuesto del mostrador donde se servían las bebidas. -¡Odio a los enanos!- le exclamó para después voltearse y recibir otro golpe de unos nudillos en la cintura, ésta vez de lo que parecía ser un asiatico de ojos achinados. Antes de responderle otro tipejo tomó por el cabello plateado a Cayn y lo jaló. Era un todos contra todos realmente violento. El elfo tomó otra tarra cerca y la vació encima del sujeto que le tomaba del cabello, eso le hizo cegarse los ojos un momento y así se safó. El elfo totalmente enojado tomó una silla y la rompió con facilidad al estrellarla contra el cuerpo del asiatico que antes le golpeó.

Un tanto exahusto, el elfo se acercó jadeando al mostrador donde se servían las bebidas y pidió una cerveza, como si alguien fuese atenderlo. -¡Una cerveza!- al no recibir respuesta de nadie mientras a sus espaldas le tropezaban otros que se encontraban luchando, Cayn subió al mostrador y se pasó al lado de las bebidas, allí finalmente encontró un barril del cual pegó sus labios a la boquilla de salida por donde salía la cerveza y comenzó a beber directamente, tragando y tragando. El elfo se encontraba golpeado por varias zonas en el cuerpo y rostro, su cabello estaba despeinado y sucio. Sus ropas se habían roto un poco. Además de tener ahora un aliento de ebrio. Estaba convertido en un completo desastre y lo peor es que sin saber dónde estaba su compañero. De pronto se despegó del barril y cuando elevó la mirada estaba allí Svernt aún luchando. Cayn tomó una botella de un licor de color azul oscuro extraño y se lo ofreció al elfo dorado. -¿Dale?-
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Svernt
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MensajeTema: Re: Una lluvia de cantos. [Libre]   Mar Ene 18, 2011 3:20 am

¿Y como es que ambos habian caido en semejante embrollo? Oh si, un malentendido. Vamos, hasta resultaba gracioso. Normalmente el principe de Iranaides hubiera parado a entablar charla antes de lanzarsele al sujeto en cuestion y propinarle una buena golpiza. ¿Que comparacion tenian ebrios con fieras bestias que habia combatido anteriormente? ¡Ninguna! y no obstante alli estaba, encima del otro impidiendole moverse mientras le daba con la derecha y la izquierda con puños fuertes y aguerridos.

Uno mas salto a sus espaldas colgandosele por el cuello, a lo que el castaño respondio lanzandose contra una pared, obvio, el golpeado iba a resultar ser otro y el peso de la armadura ayudo para quitarselo de encima. Pero semejante vulto aun tenia utilidad. Oh si, de manera que le tomo por el cuello de las ropas y lo avento hacia otros tres quienes pretendian echarsele encima. Bastante entretenido sin duda alguna resultaba ver a dos elfos de semejante calaña y experiencia en batalla peleando con una bola de borrachos y en si, con toda la taberna...

...Y todo por el mal entendido...

Un tarro volo hacia su direccion y por poco golpea a su objetivo, pero el de armadura esmeralda bien pudo evitar el proyectil, que fue a dar a otro pobre tipo moreno y sin suerte. Vio venir al sujeto que avento Cayn aprovechando el impulso, svernt giro y tomo por el pantalon al sujeto como si se tratase de un costal de papas, y, literalmente, lo hecho de la taberna. La puerta se abrio ante esto dejando entrar un poco del fresco ocasionado por la lluvia fuera de la taberna.
Svernt era lento, si, pero lo compensaba con fuerza enorme y algo raro en un elfo, pues estos no suelen tener mucha consititucion fisica por especializarse en armas de rango o magia, pero el lo encontraba aburrido, ahora se alegraba de haber preferido la espada bastarda y armas pesadas en vez de arco y flecha, y conjuros recitados.

Escucho a su compañero.. ¿Pedia una cancion en medio de todo el tumulto? ¿¡Porque no!? Hasta mas divertido hacia el ambiente. Los golpes y quejidos de dolor hasta parecian acompañar las estrofas de los instrumentos bardicos y cantares... Hacia mucho que no se divertia de tal manera. El drow si que estaba ebrio... Seguro mañana los golpes le doleria, e igual a el, que por la adrenalina en su sistema no los asimilaba demasiado (igual traia armadura, pero uno que otro golpe igual debe doler) lo comprobo al sentir los nudillos del mayor en su mejilla penso en lanzarsele a los golpes, pero fue cuando recordo lo que le habia dicho el Drow, no tomaba demasiado. Bah, era normal y de suponerse que algo asi terminaria pasando por la confusion del lugar y por la emocion tambien, sumado a que, estaban del mismo bando... y fue un error despues de todo.

Inclusive ya se le habia olvidado (como ha todo mundo por el borlote del lugar) que la guardia estaba cerca de la taberna, y que bonita sorpresa tendrian al llegar al observar una pelea entre ebrios, seguramente irian a dar al calabozo incluido el par de elfos... Claro si es que los atrapaban porque a como iba la cosa eso estaria bastante dificil. Incluso, hizo una expresion de dolor al observar lo que el enano causo en su compañero. Svernt solo se "limito" a tomar una mesa y aventarla para deshacerla en contra de un semi orco que pretendia atacarle por uno de los costados. Habia recibido tantos golpes que un hilo rojizo salia de la comisura de sus labios y aun asi ni se percataba ni estaba dispuesto a dar su brazo a torser.

Mechones cobrizos se le adherian al rostro por el sudor de tan tremenda paliza que estaba propinando. Arremetio con un codazo a otro mas, un sujeto de barba y de buena altura que, penso, que por ser elfo su contrincante la tendria facil, grave error. De un costado estaba empapado de cerveza por ende desprendia un fuerte olor a alcohol, algun listo estrello su tarro lleno en el hombro del principe. Lo bueno fue que su armadura traia hombreras sino un buen golpe se hubiera llevado, aunque hasta eso, pudo sentir el grueso cristal golpearle, y una leve molestia al mover el hombro, nada grave. Agarro a un sujeto, pasandole el brazo por los hombros, y de esa manera inclinandolo comenzo a golpearle en el rostro, fue cuando escucho la voz del mayor... "¿Dale?" ¿le ofrecia la botella? ¿Bah por que no? Antes de estrellarla en el enemigo en cuestion, le dio un buen trago, terminando el liquido del interior y despues hizo lo suyo....

Para sorpresa de todos, la musica paro de golpe y la atencion fue enfocada hasta la puerta por donde Svernt habia lanzado a uno de los borrachos, pues el lider de la guardia estaba alli, parado en el umbral, observando todo el espectaculo gratuito. -¿Que pasa aca?- Pregunto con voz demandante, cuando era mas que obvio lo que pasaba, lo bueno es que el castaño estaba de espaldas a este y no pudo ser reconocido... ¿y eso era un principe? ¡Si! era el principe de Iranaides...Divirtiendose junto con su viejo amigo de armas Cayn Annárë
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MensajeTema: Re: Una lluvia de cantos. [Libre]   Miér Ene 19, 2011 4:59 pm

Todo pintaba color rosa... o al menos así era para alguien ebrio en aquella situación. Cayn estaba tan sumergido en el alcohol que nisiquiera podía mantenerse en pie sin perder el equilibrio. Pudo observar como Svernt había aceptado la botella que le ofreció el Drow y también como se la bebió. El elfo oscuro no tenía ni la menor idea de qué líquido contenía ése envase de vidrio, pero se divirtió mucho cuando observó que Svernt la reventó una vez vacía contra el sujeto con el que luchaba. Sin embargo, todo cambiaría radicalmente, la música dejó de sonar y toda la atención la atrajo al parecer el Líder de la Guardia que finalmente había llegado a la Taberna. Todo se mantuvo en un constante silencio, algunos sujetos inmoviles sujetando a otros justo antes de atravesarles con algún golpe, otros simplemente yacían en el suelo inconcientes pero Cayn rompió ese "incomodo" momento, soltando una gran carcajada mientras apuntaba al Líder de la Guardia, el cual llevaba un bigote. Los bigotes le daban una rara gracia al elfo oscuro. Todos se vieron entre sí para luego ver al elfo oscuro y finalmente al tipo de máxima autoridad. Inclusive algunos también se empezaron a reir pero en silencio. Estaba ebrio aquél drow, nisiquiera sabía con quien trataba... pero saltó fácilmente el mostrador y caminó hacia la Guardia, apartando gentilmente a los que se les atravesaba. Con total fachas de un vagabundo y muy golpeado, caminaba balanceandose de un lado a otro hasta que se colocó frente al Líder de la Guardia, sus seguidos se mantuvieron alerta pero enseguida el tipo de mayor rango les ordenó tranquilizarse para luego hablarle al elfo. -¿Qué te causa tanta gracia, Elfo Negro?- le cuestionó con un rostro arrogante, creyendo que por ser autoridad tendría el control de todo y de todos los presentes. Cayn bajó la mirada viendose a uno de sus pies, especificamente los dedos que había maltratado aquél insoportable enano. -Ouch... no me agradan los enanos...- dijo entre susurros, algo que el Guardia no logró oír y le preguntó. -¿Qué has dicho?- el elfo oscuro levantó su mirada volviendo a ver al sujeto en cuestión y sonrió de oreja a oreja. De un movimiento muy rápido, le lanzo un gancho con su puño diestro; atinandole en el costado izquierdo de la cara. Dicha "autoridad" ahora estaba en el piso, asombrado, no podía creer que se atreviera a golpearlo. Sin pensarlo dos veces, ordenó a sus seguidores a que arremetieran.

Una vez más, los borrachos entraron en acción, pero en vez de pelearse entre ellos, ahora comenzó una lucha entre ebrios y guardias de la ciudad. Los ebrios a pesar de estár bajos efectos del alcohol, no permitían que los guardias sacasen sus armas para imponer su autoridad por lo que mayormente todo se volvió en una batalla de cuerpo a cuerpo. -¡Venga! No existe autoridad para ninguno, sólo una cadena de esclavitud social disimulada.- gritó el drow mientras recibía un gran golpe en la nuca con el mango de una espada. Ésta acción le dejó varios minutos en el suelo, pero al entrar en razón se levantó sobandose la cabeza con una mano. -¡Maldición que eso me dejará una gran jaqueca mañana!- muy "encabronado", Cayn tomó una pata de una silla rota y con ella empezó a golpear freneticamente a todo guardia que se le atrevasara. A pesar de que ellos tenían unas muy llamativas armaduras y muy resistentes, el elfo apuntaba al rostro o extremidades que estuviesen descubiertas. Sin embargo fueron llegando más y más guardias de la nada y casi todos los ebrios de la Taberna ya estaban siendo sometidos. Fue entonces que entre 5 guardias se abalanzaron sobre el pobre elfo que estaba ya realmente exahusto y no pudo hacer demasiado. Lograren sujetarle e inmovilizarlo contra el suelo, en unos segundos aparecio el Líder al cual había golpeado. Constaba de un enorme morado en el ojo que se extendía casi hasta la mejilla. -Insignificante escoria... pagarás por lo que me habeis hecho.- sacó su sable de y amenazó al elfo apuntandole con éste a sus muñecas, con intenciones de cortarle las manos. Cayn volvió a dejar salir una gran carcajada de sus pulmones... -¿En serio crees que eres mejor que alguien?- preguntó el elfo ebrio, el Líder estaba a punto de dar un discurso de su superioridad pero antes Cayn aprovechó el momento y susurró unas palabras que al instante las maderas del suelo contra las que lo inmovilizaban se abrieron poco a poco y sujetaron a los guardias que antes apresaban al elfo, dejándole libre una vez más. Se levantó de un salto hacia adelante aunque luego cayo de frente, el alcohol no desaparecería tan rápido.

Cayn dejó salir una risita tonta y volvió a levantarse y sacar una de sus dagas, Lisa; la representante del bien según la conciencia de Cayn. Ésta arma era una daga no tan pequeña, ambas hojas estaban lisas sin filo. Con ella entabló una batalla de movimientos rápidos y estrategicos contra el Líder de los Guardias. El elfo cometía algunos errores pero gracias a su velocidad los compensaba y no dejaba ser herido por aquél inutil sable que manejaba tontamente aquél sujeto "superior" a él. -¿Un elfo mágico? Criaturas afeminadas que se ocultan tras ilusiones como lo es la magia.- dijo sin lanzar estocadas intentando atravesar al elfo como a un cerdo. Cayn sonrió y dió un salto hacia atrás, sacó un frasco que sostenía su cinturón y esparció un par de gotas de un líquido negro sobre Lisa. Volvió a guardar la sustancia en su lugar y luego provocó a su enemigo. -¿No te agrada la magia?- le cuestionó con una sonrisa burlona. Los guardias intentaban safarse de las maderas que aun los sostenía pero sin éxito, dejando ser la batalla justa de uno contra uno. El líder elevó su sable y lanzo un corte vertical hacia Cayn, el elfo interpuso a Lisa y al instante en que impactaron las hojas, el sable se rompió.

El elfo oscuro guardó su daga y vió a su enemigo. -Déjame tranquilo ¿te parece?- le sugirió, pero al distraerse, varios guardias aparecieron a sus espaldas y lo volvieron aprisionar contra el suelo, dejando boca abajo y tapandole la boca. El líder de los guardias, muy enojado por la vergüenza que le había hecho pasar, propinó una fuerte patada al rostro del elfo que terminó dejandole inconciente. No había visto a Svernt en el lapso desde que le dió la botella. Lo más seguro es que se llevaran a Cayn a los calabozos; pues realmente no conocían quién era ni qué había hecho en su pasado, tan solo le vieron como un criminal que "intentó" asesinar al Líder de la Guardia de la Ciudad de Iranaides.
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MensajeTema: Re: Una lluvia de cantos. [Libre]   Dom Ene 30, 2011 1:56 am

¡Cayn si que estaba loco!¡Mira que burlarse del lider de la guardia imperial! Ni el en sus años de hijo mal portado necio y demas habia hecho eso... Estuvo a punt de hablar, pero primero tuvo que carraspear un par de veces pues no queria tener ese tono de ebrio o voz aguardientosa comosuuser Pero cuando penso en articular palabra alguna y darse a conocer, el drow ya estaba frente del guardia y este ultimo en el piso.

Solamente se estrello la palma de la mano en su rostro y alli iba de nuevo otra pelea... Bueno la primera habia sido gracias a el, y ahora el "segundo Round" por su compañero... Que par de problematicos resultaron ser ambos hombres, aguerridos tenian que ser

Sin duda alguna, los soldados resultaron mejor que una bola de ebrios ¿Que resistencia iban a poner estos? Pues ninguna, aparte claro por la golpiza previa, uno que otro ya estaba muy cansado, o mejor dicho bastante golpeados. En si la corta charla entre ambos no la escucho muy bien que digamos, pues de su parte tambien estaba ocupado uno que otro guardia.
Penso que cayn tenia controlado toda la situacion con su magia pero vaya sorpresa que se llevo el de hebras castañas.

Fruncio el cejo ante lo que dijo el guardia. Si habia algo que odiaba era eso, que se les discriminara, que alguien se crea con derecho a mandar sobre los demas. -Tsk*- Y aun peor, se molesto en serio al ver como trataban a su amigo (aunque en el fondo sabia bien que se lo merecian por tremendo borlote en el lugar) Aun asi, el abuso de autoridad es algo que el principe de Iranaides no tolera... Tomo a uno de los guardias con los que luchaba por la solapa para aventarlo contra sus compañeros y a paso lento y algo intimidante (obviamente dejando de lado el olor a alcohol que le rodeaba) --¿Os atrevis llamar afeminado a un elfo, siendo que vuestro Rey pertenece a esa raza?- Vaya que las cosas habian cambiado muchisimo desde su destierro... --No se cual sea la falta mas grave, si ofender al Rey, o tratar de esa manera a un heroe de guerra, pero claro usted tendra mas autoridad "señor general" Lo ultimo lo dijo con tono ironico.

Tomo el mango de su espada bastarda y de un movimiento rapido se dirigio hasta el lider de la guardia saliendo ambos hombres del sitio, aunque el primero siendo aventado por el arma pesada. -No imaginaba que este reino se habria podrido de semejante manera ¿Que fue de la "explendida" Tierra de Iranaides?" ¿Acaso Lessien Tasartir De Gaudia a perdido tanto poderio como para que el lider de la guardia tenga aires de soberbia?- Se cuestiono entrando al sitio... dirigiendose hasta el otro elfo para pasarse el brazo de este por los hombros, levantandole de esa manera...

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MensajeTema: Re: Una lluvia de cantos. [Libre]   Dom Mar 13, 2011 3:50 pm

Cuando el elfo de pelo castaño levantó al drow, éste empezó a despertarse levemente, ahora sintiendo todos los moretones y leves raspadas que se extendían por todo su cuerpo. Apenas lograba ver, entre "flashes" borrosos de todo el lugar, era un verdadero chiquero ahora que ambos elfos habían realizado un "albedrío". -Iugh... Caramba. Las criaturas son egoístas y la maldad rodea al mundo, compañero mío. No os debeis sorprender por las cosas, no es culpa del reino...- decía con palabras entrecortadas hasta que al finalizar toció abiertamente, sonando inclusive como si tuviese pulmones fumadores. Finiticó esa mini escena escupiendo unas cuantas gotas de saliva mezclada con sangre. El drow palmeó suavemente la cabeza de Svernt en agredicimiento a su ayuda e intentó reincorporarse él sólo, mantieniendo en pie pero perdiendo el equilibrio de a poco aunque luego lo volvía a recuperar. La ebriedad surgía efecto pero la adrenalina la reemplazaba y daba paso a la resaca... y al dolor que ocultaba. -Creo que al final tendremos una conclusión en paz a todo este problema.- comentó en voz baja dejandose caer al suelo y sentarse de piernas cruzadas, sacudiendo su cabeza para "limpiarse" y "liberarse" del polvo y sucio en su cabello grisáceo. Sabía que para pasar la ebriedad, tomando mucha agua ayudaba asi que se volvió a levantar y fue al otro lado del bar, a buscar agua... Tardó un poco en el proceso, el lugar estaba hecho un desastre y... realmente parecía que no tuviesen mas nada que licor. Sin mucha vacilación terminó encontrando una botella de agua y pegó sus labios al pico de dicha botella, bebiendo sin respirar hasta vaciar el líquido hasta la mitad y tomando un gran bocado de aire, mientras gotas se escurrían hasta su barbilla. -Está sabrosa...- dijo ofreciendole lo que quedaba a Svernt. A pesar de todo, Cayn ni estaba seguro de si era agua.

Muchos quejidos se oían en la Taberna y ya habían parado la música; debían tomarse un descanso las "estrellas" de la "banda" que habían brindado una buena muestra de su OST en cuanto a sonidos nos referimos. Para mayor sorpresa de todos los del interior del local, unos leves rayos amarillos y cegadores se hicieron paso por las pequeñas ventanas del lugar. Estaba amaneciendo. ¡Vaya! El tiempo ha fluido como le ha dado la gana. El cegador nos está conquistando... decía el drow observando los rayos de luz, refiriendose al Sol. Dejó salir un gran suspiro de cansancio a la par que se sobaba las partes de su cuerpo más heridas; éstas se trataban por la zona del estómago, la cabeza y su muslo derecho. Eso sin nombrar los dedos que aquél enano había logrado atinarle. Enanos... Nunca he podido darles una pizca de confianza alguno sin que me traicionen. Jo. ahora hablaba con él mismo, los demás de la Taberna empezaban a irse del lugar, ya la fiesta había terminado desde hace rato largo en realidad.

En cuanto al Cantinero, se le notaba un ceño de frustración, aunque era algo normal que sucediesen esas cosas en una Taberna; no tenía excusas para quejarse, era parte de su trabajo después de todo. Ya el drow no sabía que hacer, estaba mareado, adolorido y cansado. Se observó la vestimenta de pies hasta cuello y se sobó el rostro con su palma derecha. -He quedado fenomenal. Paresco un indigente...- se susurró para sacudirse los ropajes para almenos sacarse el polvo. De una u otra forma ya daba un muy mal aspecto, aunque él no era el único...
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MensajeTema: Re: Una lluvia de cantos. [Libre]   Mar Mar 29, 2011 3:10 pm

Al igual que Cayn, el castaño comenzaba a resentir todos los golpes ocasionados por la pelea, no obstante, en un principio la molestia parecia no querer borrarse de las fines facciones elficas de Svernt. La tenue y amable luz del sol comenzaba a hacerse presente, abriendo paso al dia, disipando la oscuridad de la noche. ¿Cuanto tiempo habian pasado peleando contra toda la taberna? A saber, se le fue rapido el tiempo, y no dudaba, que para el otro, habia sido de la misma manera.

Suspiro pesadamente, mientras echaba un vistazo al lugar, observando todo el desastre que el mismo ayudo a ocasionar... O mejor dicho, comenzo por el estupido incidente, y ahora cuestionandose ¿porque habia actuado de esa manera? el no era de lanzarse asi a los golpes. Pero vamos, es meramente normal en un hombre al verse en semejante situacion ¿Que no? Una vez mas, suspiro con pesar al escuchar al Drow. Dandole la razon, asintiendo de manera leve, con una sonrisa un tanto cansada. -he de admitir que es la primera vez que me divierto tanto en una taberna- Bromeo con voz al igual que su sonrisa, cansada.

Aquel acto si que sorprendio al elfo, haciendole sentirse como un chiquillo, aunque no le molesto para nada. Observo como Cayn se tambaleaba, parecia que el efecto del alcohol no habia abandonado su sistema, y sabia lo que seguiria (y tal vez incluso para el): Resaca. ¿Quien diria que semejante encuentro de guerreros gloriosos terminaria en una pelea un tanto chusca y baja de nivel para ellos? Nadie, pero aun asi, helos alli, en medio del desorden. -Ayudara, creo a que no te pegue tanto a resaca- Bromeo, tomando el recipiente, serciorandose de que fuese agua, y no otra cosa... "El cegador nos esta conquistando" aquello si que le saco al castaños una risilla divertida, es verdad, los drow's no son muy amistosos con los rayos del sol dada su vision.

Una vez que estuvo seguro que la botella contenia agua, bebio de ella hasta terminarse todo. -Bueno, aparte de quejarnos de las golpizas y del odio irracional entre razas ¿Que haremos ahora?- Menciona el principe limpiandose los restos de agua de su barbilla con el dorso de la mano.

Algo si quedo claro esa corta noche, uno no debe meterse en el reencuento de dos grandes heroes de guerra. ¿Quien diria que dos elfos pudieron a mano limpia con una taberna entera y parte de la guardia real? ... Bueno, para ellos eso sinceramente no era nada, y varias batallas podrian corroborar el hecho.

Sabia bien que despues de retirar su armadura, todo el cuerpo le doleria, inclusive tenia la mejilla levemente hinchada, gracias al golpe que Cayn le proporciono accidentalmente (o a proposito por el alcohol en su sistema) durante la confusion del combate.

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MensajeTema: Re: Una lluvia de cantos. [Libre]   Miér Nov 07, 2012 2:47 pm

El drow estaba tan exahusto que no podía dejar de imaginar una cómoda cama de plumas para descansar y así recobrar energía. Sin embargo era un lujo que no podía darse, mucho menos con las heridas que poseia. Lo adecuado sería primero atenderse el cuerpo, quizá beber algunas plantas medicinales para olvidar el dolor y cocer algunos cortes que poseía. Sí... su mente no estaba tan desmoronada como para no razonar. Viró su cabeza en dirección a Svernt y con la mirada algo ida le propuso -Lo ideal ahora sería atender los golpes y cortadas de nuestros cuerpos, tomar algunas plantas para el dolor... y creo que finalmente podríamos descansar.- lsus últimas palabras le hizo soltar una sonrisa que se borró de inmediato. De verdad la idea de dormir le encantaba, se sentía como un anciano luego de una larga caminata para comprar provisiones a algún calderero que pasaba por el pueblo, muy cansado en resumen y sin mucha palabrería.

Como si fuera poco, los ojos de Cayn denotaron angustia, había recordado que estaba corto de capital y debía gastar lo menos posible pues su viaje no acababa en esa ciudad. Debía mantener un número decente de dinero para encontrar techo y comidas más adelante en su travesía. -Aunque, no estoy del todo bien en cuanto a dinero. Apenas creo que puedo comprar lo esencial, alguna aguja de hueso, hilo de tripa y un par de tragos con plantas que lograrían drogarnos un poco para disimular el dolor- por alguna razón, el drow estaba siendo totalmente sincero con Svernt. Muy pocas veces sucedía eso, sentía una gran confianza con su compañero de raza.

Buscó entre botellas detrás de la barra, necesitaba más agua. Luego de un par de minutos encontró una que estaba llena. Con ella se limpió las manos, el rostro y luego el cabello, no quería dar una completa mala apariencia. Además dió un largo trago a la botella para saciar una sed que aparecía de a momentos, como si su cuerpo se burlara de él mismo.
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